Just One Look Great NonProfits badge  
Subscribe to our free newsletter.

Sólo una mirada: Experimenta el poder de la conciencia humana de liberarse del miedo a la vida

John Sherman

Libro electrónico en formato PDF. (Texto revisado y actualizado el 12 de novienbro de 2014.)

nederlands deutsch limba română norsk english srpski português

 

 

Una propuesta de John Sherman

Tengo algo que proponer a ti que yo creo que es de gran importancia para el futuro de la humanidad y para la vida de cada ser humano. Creo que si podemos hacer un esfuerzo de la comunidad para difundir el mensaje de este simple acto de mirar hacia adentro en la medida más amplia posible, él tiene el potencial de salvar a todos de las consecuencias inminentes de la locura autodestructiva que hasta ahora ha formado toda nuestra historia. Pero primero tengo que contar la historia de cómo ha ocurrido que yo debería estar aquí de esta manera, en primer lugar, hablando de asuntos tan extremos y haciendo esta propuesta extraordinaria a ti.

 

Mi así llamada iluminación

Hace dieciocho años, mientras cumplía sentencia en una prisión federal en Colorado, encontré y me enamoré de una familia de enseñanzas basadas en la sabiduría antigua. Seguí lo mejor que pude lo que entendí de esas enseñanzas y muy rápidamente, dentro de los seis meses más o menos, apareció en mí la experiencia continua de la realidad como una apertura amplia, clara y libre del obstáculo de la ignorancia, no requiriendo nada, no careciendo de nada. La belleza y la maravilla abundaron. Escribí a alguien durante ese tiempo que las piedras cantaban arias silenciosas del Ser para mí. Había encontrado la iluminación real y la liberación de toda la miseria de la vida humana.

Después de aproximadamente un año y medio de esto, un anhelo de cosas que quería y no tenía, junto con una creciente desafección con las cosas que yo no quería pero de que no podía deshacerme, y una serie de discapacidades psicológicas y viejos comportamientos reactivos comenzaron a tomar el centro del escenario de nuevo y rápidamente trajo a mi llamada iluminación a un abrupto final, dejando atrás la experiencia continua de la pérdida, el tormento, el deseo y la desesperación. Era de nuevo como siempre había sido.

Me eché la culpa a mí mismo, por supuesto. Yo creí que era mi propio hacer, mi propia culpa. Había querido lo que no debería querer, había pensado algo equivocado, había entendido mal las enseñanzas maravillosas que me habían traído tanta éxtasis. Tal vez yo fuera una persona irremediablemente viciada y rota, mala semilla, y así sucesivamente. Esta era sin duda la explicación más probable. Realmente era una mala persona. Toda mi vida hasta entonces había sido un vil e inexcusable acto tras otro, envuelto en una cadena de mentiras, engaños y denegación.

En el tiempo que el melodrama espiritual vino y se fue, yo había estado encarcelado durante quince años y medio. En 1978, había sido declarado culpable y condenado a treinta años de prisión por robo de bancos, destrucción de propiedad, tiroteos y fugas de cárceles durante varios años en los años setenta. Me pusieron en la lista de los Diez Más Buscados del FBI después de escapar a punta de pistola por segunda vez, esta vez de una prisión federal en California en 1979. Fui capturado finalmente en 1981. Permanecí en prisión hasta 1998, cuando me fue concedida libertad condicional y fue transferido para un centro de reinserción para ex-presidiarios.

 

Tratando de encontrar el acto

Mi vida antes de los años setenta había sido aún más fea. Había vivido toda mi vida como un estafador y timador. Había sido un jugador fracasado, un estafador de tarjetas de crédito, un mujeriego y un cabrón completo. La violencia idiota motivada por política en que me embarqué en 1977 fue un paso adelante para mí. A fin de cuentas, no podría haber sido un candidato menos probable para la iluminación que yo.

Pero quizás no era enteramente mi culpa, tal vez fuera la naturaleza de la vida humana ser rota y estropeada, lo que hay que soportar en silenciosa desesperación desde el nacimiento hasta la muerte. Tal vez no había nada que hacer al respeto. Tal vez eso fue sólo el precio de ser humano.

Tal vez las enseñanzas religiosas y espirituales magníficas son sólo una parte de la espiral de locura que parece ser la naturaleza básica de la conciencia humana. La vida es sufrimiento, como se suele decir; el pecado original, tal vez. Y así sucesivamente. De cualquier manera, el final es siempre lo mismo: la pérdida, el tormento, el deseo y la desesperación.

Sentado en mi celda en una prisión federal, tras mi auto-infligida caída en desgracia, neuróticamente revolcándome en la lástima de mí mismo y la desesperación, decidí que tenía que saber. Tenía que saber de una vez por todas si había incluso una pizca de verdad en todas las historias y los sueños de redención, perdón, salvación, liberación, realización, plenitud y amor eterno que la humanidad ha soñado a lo largo de los siglos. A pesar de todo, quería desesperadamente creer que había algún principio subyacente de bondad fundamental que inspiraba esperanza en lo que parecía ser de otra manera un universo frío, inconsciente, oscuro, cruel e insensible. Yo sospechaba que el anhelo de toda mi vida de comprensión y liberación no había sido más que una parte de una pretensión de que tal liberación era posible, y que yo había defendido ese pretexto con una rechaza cobarde de mirar directamente la propia alucinación. Pero ahora había llegado al punto en que tenía que saber, de una forma u otra. Sentía que me moriría si no supiera que había alguna esperanza.

Este asunto me dio mucho que pensar y llegué a la conclusión de que tenía que encontrar un acto que pudiese hacer con mi propia mente y que, aunque no fuera capaz de salvarme, al menos quitaría los últimos vestigios de la esperanza en mí y me dejaría seguir con mi vida.

Sabía que la mejor oportunidad de encontrar ese acto estaba dentro de las mismas enseñanzas de la sabiduría que ya me habían traicionado. Comprendía que en ellas se podría encontrar las cuentas de nuestros mejores esfuerzos en estos asuntos, en las enseñanzas de la sabiduría y en algunas de las enseñanzas religiosas. Pensaba que si esas enseñanzas no fueron abordadas como elementos clave para la salvación, sino como los registros de todas las investigaciones que habían precedido nuestra búsqueda hasta ahora sin éxito de encontrar la salvación, sería posible examinar más de cerca y críticamente a esos mejores esfuerzos y tal vez encontrar una pista. Tal vez allí, mirando las cosas como un investigador más que como un buscador y suplicante, yo sería capaz de encontrar alguna pista de la mejor dirección para buscar lo que quería. Comprendía que tenía que ser algo que cualquier ser humano debería ser capaz de hacer, algo que no tenía nada que ver con la comprensión, mérito o cualquier otra cosa. Tenía que ser algo que podría resolver el asunto de una vez por todas en cuanto a si la vida humana es digna de ser vivida. Y estaba totalmente convencido que descubriría que no era.

 

Los resultados

Para acortar la historia, decidí por un acto y comencé a tratar con todo mi corazón de lograrlo. No tendría ningún sentido al relatar aquí todas las decisiones erróneas, distracciones y resultados falsos que logré crear en el camino, pero al final, el acto que encontré me trajo a casa, sano y salvo, naturalmente libre y tranquilamente enamorado de mi propia vida como un ser humano.

Me llevó un rato para darme cuenta de que algo había cambiado. Empecé a sentir que la necesidad de encontrar algo malo en mi mente y tratar de arreglarlo se debilitaba, y que mi interés se dirigía naturalmente, ni con resistencia ni apego, a las cosas que estaban sucediendo en mi vida. No es que todo estuviese como peritas en dulce. Lejos de ello. Al principio, hubo momentos dramáticos de miseria neurótica, pero esos vinieron y se fueron sin dejar residuo. Ahora veo que esos tiempos fueron parte del curso natural de la recuperación febril, de un tipo de enfermedad psicológica autoinmune que yo llamo 'el miedo a la vida'. Y en poco tiempo, en un par de años tal vez, la fiebre cedió.

En cinco años desde el momento en que me había sentado en la litera en la celda de la prisión decidido a librarme de la esperanza, mi relación con mi vida se había asentado en cordura, como si la cordura ordinaria fuera realmente todo lo que siempre había querido. La vida es ahora, así como siempre lo ha sido, literalmente impresionante. La vida es difícil de entender e imposible de predecir, llena de problemas y soluciones en busca de sus compañeros, atravesada por los colores del dolor, del placer y momentos de terror excitante y siempre, siempre hermosa más allá de la expresión.

 

Tratando de transmitirlo

Cuando salí de la cárcel en 1998, fue acogido por la comunidad de personas que se habían convertido en amigos mientras yo aún estaba en la cárcel. Me dieron un trabajo, y cuando los problemas financieros hicieron imposible para mí seguir trabajando con ellos, comenzaron a organizar reuniones conmigo en satsang donde continuaron apoyándome con donaciones. Un nuevo contexto para mi vida estaba empezando a tomar forma.

En junio de 1999, gracias a una muy buena suerte, Carla se casó conmigo. Durante los últimos doce años y medio, Carla y yo hemos trabajado juntos en busca de una manera de decirles a los demás lo que he descubierto.

Decirles a otros lo que yo había descubierto resultó ser mucho más difícil de lo que me había imaginado. Yo sabía lo que había pasado, sabía lo que se siente al hacer lo que había hecho, y estaba viviendo sus resultados, pero, por mi vida, no podía encontrar una manera de decir cualquier cosa sobre el acto ni su resultado de manera suficientemente clara como para que me escuchasen.

El acto en sí no requiere nada más que el hacerlo. No requiere ningún entendimiento nuevo, ni el abandono de entendimientos existentes; ninguna nueva creencia ni el abandono de una vieja creencia; ninguna reforma de la mente ni pureza de propósito, posturas especiales o preparación mental; no necesita transmisión directa de ningún tipo. No cuesta nada. Se necesita muy poco tiempo, y cualquier persona puede hacerlo literalmente en cualquier lugar, en cualquier momento, sin ninguna preparación en absoluto. Debido a esto, yo creía que si pudiera decirlo con claridad, cualquiera que escuchase sin duda trataría de hacerlo. Y sabía, por experiencia propia, que cualquiera que lo intentase no fallaría.

 

Nuestra misión de vida

Parecíame que el acto en sí era demasiado simple y mi comprensión de las cosas demasiado complicada para poder hablar de ello de forma limpia y directa. Cuanto más lo intentaba, más me parecía que no estaba a la altura, pero cuanto más intentaba abandonar la tarea, más claro veía que eso también era imposible. Una vez más, te ahorraré los detalles. Tú sabes que la vida toma su propio camino, con poco respeto por nuestras opiniones al respeto.

Carla y yo decidimos que ya que esta era la vida que teníamos, la viviríamos con todo nuestro corazón. El propósito práctico de nuestra vida en común se había vuelto a encontrar una manera de comunicarse directa y claramente a cualquiera que quisiera escuchar exactamente lo que había que hacer para acabar de una vez por todas con el miedo y el odio a sí mismo que arruina la vida humana. Juntos encontraríamos una manera de hablar de este acto y sus resultados, de modo que cualquiera persona pudiese entender y llevar a cabo el acto, y reconocer los resultados a medida que se desarrollaban.

Para nosotros esto significaba continuar hablando con la gente, permitiendo que ellos y la conversación en si me enseñasen cómo decir lo que quería decir. Este es un acto profundamente humano, y me parece obvio ahora que sólo podría exprimirse en conversaciones, en vez de la reflexión solitaria. Ahora bien, este sencillo acto ha encontrado su voz, y su poder está empezando a manifestarse de manera más amplia, como más gente empieza a hablar de él y nuevas personas comienzan a contarnos sus propios intentos de hacerlo y sus experiencias de recuperación.

 

¿Qué hacer?

Ya te he dicho cómo fui inhábil en mi intento de descubrir esto para mí mismo, como luché tontamente para encontrar lo que hacer, y entonces me agité en vano en busca de una manera de pasarlo a los otros. No hay ninguna razón para que tengas que pasar por todo eso. Les doy todo a ti aquí, de forma gratuita y sin condiciones.

 

Paso 1: Aprende a mover el rayo de tu atención a voluntad

  • Para comenzar, simplemente relájate por un momento, y date cuenta del hecho obvio de que tienes el poder de mover tu atención a voluntad;

  • Al leer esto, mueva tu atención fuera del texto por un momento y dirígela más bien a la sensación de tu respiración;

  • Observe la sensación de tu pecho y vientre expandiendo y contraendose, y luego tráigala de vuelta aquí a esta página.

  • Haga esto un par de veces para que te familiarices con lo que quiero decir por "mover el rayo de tu atención a voluntad".

 

Esa acción de mover la atención a tu antojo como acabas de hacer es todo lo que se necesita para lograr lo que yo estoy pidiendo que hagas. Cuanto más practiques este simple acto, más te familiarizarás con la sensación de hacerlo. Y mientras más familiarizado estés con esa sensación, más hábil y directo serás en tu esfuerzo para mover el rayo de tu atención adonde debe ir.

 

Paso 2: Gira el rayo de tu atención hacia adentro

Ahora, use esa habilidad para dirigir el rayo de la atención hacia el interior. Trate de hacer un contacto directo e inmediato con la sensación de ser tú, simple y llanamente tú.

Cuando digo tú, no me refiero a los pensamientos que pasan a través de ti, ni las emociones que ocurren en ti, ni las sensaciones que vienen y van dentro de ti; me refiero sólo a ti. Tú eres el que está siempre aquí, mira eso. Todo lo demás va y viene en ti. Ya sabes lo que eres y cuál es la sensación de ser tú, y que seguramente te reconocerás cuando te vieres a ti mismo de esta manera.

No hay necesidad de tratar de permanecer allí, descansando en ti mismo o algo así. Todo lo que toma es la duración de un latido del corazón, tan breve que apenas lo notarás. Realmente es así de simple. Repite esto tantas veces como se te ocurre hacerlo.

No hay un tercer paso.


Yo llamo a esta acción "mirar a sí mismo." Si hicieres precisamente eso, el día vendrá pronto, cuando todo tu descontento con la vida comenzará a partir, y con ello la percepción de la vida como un problema a resolver, una amenaza a ser destruida, o el escondite de un tesoro secreto que podrá traerte realización y satisfacción en algún momento futuro.

Escuche una grabación con estas instrucciones.

 

Informes de éxito

The looking: a reflection of gratitude.
(El mirar: un reflejo de gratitud.)

Status after three and a half years.
(Estado después de tres años y medio.)

My experience with the looking.
(Mi experiencia con el mirar.)

My report after almost three years...
(Mi informe después de casi tres años...)

Smaller gap between me and my life.
(Menor brecha entre mí y mi vida.)

Looking at me.
(Mirando a mí)

 

Lee más informes en nuestros foros de debate.

Lee más informes en nuestro sitio web.

 

¿Demasiado simple, demasiado bueno para ser verdad? Puede parecer que sí, pero ahora mucha gente, de todas partes del mundo, ha visto el poder de este simple acto de transformar su relación con la vida de una relación de alienación, desconfianza y miedo a una relación de inmersión total y natural en su infinito asombro.

Si no lo ha hecho, pruébalo, y garantizo que al final te encontrarás como en casa en tu vida, seguro, sano y contento con todo. Se puede tomar un tiempo antes de que el significado completo de lo que ha sucedido quede claro a ti, pero te prometo que estarás satisfecho con el progreso de las cosas como se desarrollan, a pesar que esa satisfacción pueda parecer extraña para ti.

 

¿Y ahora qué...?

A medida que la niebla se despeja, puedes venir a ver, como muchos de nosotros, que la idea de los seres humanos como individuos solitarios realizando para sí mismos la promesa plena y completa de la vida humana es simplemente absurda. La humanidad no es una cesta llena de seres humanos individuales, pero una sola criatura viviendo muchas vidas individuales. Resulta que las fronteras que separan las vidas individuales de la experiencia vital de todas las otras vidas son extremadamente porosas. No pueden mantener alejado el mar de miseria que es la experiencia preponderante de la gran mayoría de nosotros. Estas fronteras fugan. Puedes descubrir, como muchos de nosotros hemos descubierto, que esta conciencia exacerbada del sufrimiento y descontento humanos, a pesar de que ya no tenga el poder de arruinar tu experiencia de tu propia vida, pronto se convierte en aburrida, como un bucle de una mala canción pegada en tu mente.

Esta experiencia empática de la miseria de otros se llama compasión, y a menudo se presenta automáticamente en la mente humana que ha perdido sus propias capas de estructuras de protección y comportamientos neuróticos reactivos.

Y esta compasión, cuando se la vemos como lo que es, nos obliga a hacer una elección: podemos no hacer nada y vivir con la pequeña irritación que viene de la miseria de los demás; podemos dirigirnos hacia las colinas, literal o metafóricamente poner un poco de distancia entre nosotros y los que sufren; o podemos tratar de poner fin a la miseria de todos tratando de traer la solución real a toda la humanidad.

Continúa leyendo...